María José decía que sería hombre y que se llamaría Justin. Así lo decidimos en una conversación en cama entre ella, Emilia y yo...
Bueno, el cuento es largo, el desenlace corto... Justin ya no vendrá... me dejó esperando con la ilusión abierta y el corazón partido... me puso a soñar y a romperme el "caco" pensando en que necesitaba otra habitación en la casa y como lo íbamos a resolver... me puso a tejer nuevamente zapaticos de color rojo para darle la bienvenida al mundo cuando le tocara... no quiso venir... a sus ocho semanas decidió interrumpir el viaje y devolverse al abrigo de papá Dios, que ha de tenerlo entre sus queribunes dorados. Dios te bendiga en la distancia hijo mio... aunque no tuve la oportunidad de ver tu rostro, tuve la dicha de sentir tu corazón...
jueves, 4 de marzo de 2010
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